El deseo por saldar nuestras deudas cuanto antes lleva a muchos clientes a amortizar sus préstamos, ya sean personales o hipotecarios, tan pronto como consiguen ahorrar algo de dinero. Es una medida útil si queremos quitarnos la deuda cuanto antes, pero no siempre amortizar un préstamo supondrá el ahorro que creemos.

Qué es amortizar un préstamo

Cuando solicitamos un préstamo, la entidad financiera establece una periodicidad para la devolución del dinero prestado que suele ser mensual, aunque también puede darse trimestral, semestral e incluso anual. Las cuotas que pagaremos cubrirán una parte del préstamo recibido y los intereses generados. La amortización consiste en la devolución anticipada y adicional de una parte de ese capital concedido.

Con la amortización de un préstamo logramos aminorar la deuda por el dinero obtenido pero no siempre los intereses decrecen como esperamos.

Los tipos de amortización de préstamos

  • Método de amortización francés. Es el más extendido y consiste en pagar la misma cuota en cada periodo, para lo cual varían el capital amortizado y los intereses. Cuando la entidad te concede un préstamo te entregará una tabla de amortizaciones de las cuotas que deberás pagar. Para el usuario es el más sencillo de entender y el que supone un gasto más fijo, sin variaciones.
  • Cuota creciente. Este método te permite pagar una cuota reducida al principio que va creciendo poco a poco con el paso del tiempo. La ventaja más importante es que te permite disponer de más capital los primeros meses e ir planificando los pagos.
  • Cuota decreciente. Es el método inmediatamente contrario. Aunque a priori puede padecerte un hándicap pagar una alta cuota al inicio, muchos clientes lo toman como el pago por el alta en el servicio y les tranquiliza pagar menos los meses siguientes.

La amortización anticipada de un préstamo

Los métodos anteriormente mencionados son los habituales para pagar las cuotas de un préstamo de cualquier tipo. Nos permiten organizar los pagos, establecer una política de gastos acorde a nuestros ingresos e ir planificando nuestra economía a corto y largo plazo.
La amortización anticipada es una forma distinta de poner fin al préstamo antes de la fecha de vencimiento del mismo. Gracias a esta fórmula conseguirás ahorrarte parte de los intereses y finiquitar antes la deuda contraída.

Es importante que cuando negocies tu préstamos prestes mucha atención a las comisiones por amortización parcial y total de tu préstamo, pues algunos bancos las mantienen entre sus condiciones y pueden encarecer tanto la operación que no te compense realizarla.

Dar el paso para amortizar un préstamo no es una tarea sencilla. Debes valorar varios elementos: tu liquidez, los ahorros de que dispones, los gastos de los próximos meses, un pequeño colchón de seguridad para imprevistos… Y la situación fiscal en que quedarías después de la amortización sobre todo si se trata de un préstamo hipotecario. Las viviendas adquiridas antes del 1 de enero de 2013 permiten una desgravación en la declaración de la renta anual que supone un ahorro importante para muchas familias. Al cancelar la hipoteca y prescindir de este gasto, perdemos la desgravación y el resultado de nuestra declaración puede cambiar. O imagina que tienes ahorros en un fondo de inversión que te genera un pequeño beneficio cada año. Si vas a invertir ese dinero en tu hipoteca no valores solo los intereses que vas a dejar de pagar en tu hipoteca, sino también los que vas a dejar de recibir al quedarte sin ahorros.
Sopesa bien todas las condiciones, valora todas las opciones y consulta con un asesor experto para resolver todas tus dudas antes de dar cualquier paso.

Al redactar este artículo hemos consultado el artículo ¿Es rentable amortizar un préstamo personal anticipadamente? del blog de Rastreator, que sin duda te recomendamos