Préstamo personal, cuando los problemas aprietan
Los sueldos cada vez más ajustados, la hipoteca que no terminas de pagar, la luz y el carburante cada vez más caros, los zapatos que se quedan viejos, el teléfono, el gas, la comida… ¡La lista de facturas no para de crecer y de agobiarte cada mes! No eres el único. Cada vez resulta más complicado llegar a fin de mes sin tener que hacer verdaderos malabares. Pedir un crédito personal se ha convertido en una solución frecuente para las familias que necesitan una inyección puntual de dinero.
Si bien esta cantidad puede convertirse en el verdadero flotador para la economía doméstica, el coste a largo plazo puede terminar por ahogarnos. Las entidades bancarias tienen total libertad para aplicar los intereses y comisiones que consideren y la letra pequeña de los contratos engordan la factura final más allá de lo asumible por muchos. No dejes de examinar con detalle todas las condiciones antes de firmar cualquier préstamo personal.
Los tipos de préstamo personal
Existen muchos tipos. En general podemos distinguir estos:
1. El préstamo auto. Destinado a la compra de un vehículo y que suele ofrecer un plazo de devolución de entre 5 y 8 años.
2. El préstamo de estudio. De menor cuantía que el anterior y con plazos devolución que no suelen ir más allá de los 12 meses, están pensados para abonar matrículas universitarias o viajes de estudio.
3. Préstamo reforma. Lógicamente se destina a hacer cambios tanto en viviendas como en locales comerciales, no suelen ser de grandes cuantías y tienen plazos de devolución cortos.
4. Préstamos al consumo. Son los más abundantes ya que se pueden destinar a todo tipo de pagos, desde comprar un nuevo electrodoméstico a pagar el último recibo de la luz. Se caracteriza por estar disponibles en poco tiempo, con intereses no muy altos (en algunos casos llegan al 0%) pero con unas comisiones altas si no abonamos las cuotas de devolución a tiempo.
5. Préstamo anticipo. Algunas entidades ofrecen a sus clientes la posibilidad de adelantar una parte de su nómina a la espera de que su empresa haga el abono. La cuantía, intereses y plazos de devolución varían según cada entidad.
Características de los préstamos personales
1. La cantidad solicitada. Suele ser muy inferior a los préstamos hipotecarios y, salvo el préstamo auto y el préstamo reforma, nos costará encontrarlos por cuantías más allá de los 10.000 €.
2. El tipo de interés. Como en el resto de productos financieros, puede ser fijo o variable. El primero elimina la incertidumbre y permite al cliente saber lo que va a pagar en todo momento. El variable se va modificando en función de la evolución del índice que se ha tomado como referencia, lo que puede resultar peligroso. .
3. Los plazos de devolución. Varían en función de la cantidad solicitada. A menor cuantía del préstamo, menor será el tiempo de devolución. Lo que no suele variar es la altísima comisión que te cobrarán si incumples la fecha de pago. ¡Tenlo en cuenta!
4. Las comisiones. Algunos de estos préstamos tienen comisión de estudio, apertura y cancelación total y parcial, que sumaríamos a las de impago. Analízalas bien pues es en este punto donde las entidades hacen su agosto.
5. Flexibilidad. No es habitual que las entidades permitan cambiar las condiciones financieras del préstamo. Sí puedes aplazar algún recibo pagando la comisión correspondiente y quizá aumentar la cuantía de las cuotas, pero suelen ser bastante rígidos.
6. El tipo de interés. Es el precio que la entidad financiera cobrará por prestarte el dinero. No te fijes solo en el tipo de interés nominal, sino en la TAE, un cálculo, un tanto complejo, que incluye el tipo de interés nominal y las comisiones que puedan aplicarle a tu préstamo, teniendo en cuenta el plazo de la operación. Es un indicador mucho más fiable del coste real del préstamo.
7. Garantía. Quien contrata un préstamo personal ha de ofrecer una prueba de que podrá hacer frente al pago del mismo. Generalmente es suficiente con contar con una nómina o pensión que sirva como aval, pero cada entidad y tipo de préstamo puede pedirnos más, como tener un coche o vivienda en propiedad.
Si estás pensando en solicitar un préstamo personal o un microcrédito, recuerda que en Defensa del Consumidor te ayudamos comparando la oferta de decenas de entidades bancarias hasta dar con el productos que más te conviene según tu situación y necesidades.