Interés fijo o variable, esa es la cuestión

Después de años de crisis y paralización en el sector inmobiliario, parece que el mercado de las viviendas empieza a salir del letargo y los bancos se alegran de poder conceder de nuevo hipotecas. Y aunque no lo haga a la velocidad desenfrenada de los “años del ladrillo”, los precios de los pisos suben como la espuma y las entidades financieras ya se frotan las manos pensando en el reflote de su negocio mientras los clientes se preguntan desesperados qué hipoteca les interesa más.

En un artículo de este blog ya os contamos cómo funciona una hipoteca y qué aspectos debías tener en cuenta a la hora de elegir la tuya. No olvides que las cláusulas suelo y techo y las comisiones de apertura han sido declaradas abusivas por diversos tribunales y que tu contrato no debe contemplarlas. Como el tipo de interés que aplicarán a tu préstamo hipotecario será una de las cosas que más te preocupen, lo analizamos en profundidad.

Los tipos de interés hipotecarios

Podríamos distinguir hasta tres tipos de interés cuando hablamos de una hipoteca.

1. El interés variable. Como su nombre indica, es un tipo que debe ser revisado cada cierto tiempo (trimestral, semestral o anualmente) para actualizarlo de acuerdo con el índice de referencia de los préstamos hipotecarios, el famoso Euríbor. Por ponerte un ejemplo: firmas tu hipoteca con un interés del 1,15+Euríbor. En los últimos años el Euríbor se mantiene en cifras negativas, lo que supone que tu interés no aumentará. Si cuando se revise tu hipoteca este índice ha pasado al 0,10%, por ejemplo, pagarás un 1,25 de intereses, y así con cada revisión según lo establecido en tu contrato. Actualmente supone una ventaja firmar una hipoteca con interés variable precisamente por esas cifras negativas que presenta el Euríbor y además en esta modalidad de contratación el tipo de interés inicial suele ser inferior al de las hipotecas a tipo fijo y se suele ofrecer la opción de plazos de amortización más largos, normalmente entre 20 y 30 años. Como desventaja, corres el riesgo de tener que pagar una cuota mayor si los intereses suben.

2. El interés fijo. En este caso la cuota mensual a pagar permanecerá fija a lo largo de todo el contrato, independientemente de las variaciones en el Euríbor. La ventaja de esta modalidad es que te permite conocer antemano cuánto pagarás cada mes, sin revisiones y sin que las hipotéticas subidas del Euríbor te causen una úlcera. Como inconveniente, en el momento de la contratación se suele establecer un tipo superior que para las hipotecas de tipo variable y los plazos de amortización suelen ser más cortos.

3. El interés mixto. Estas hipotecas combinan un interés fijo durante un período inicial (normalmente entre tres y cinco años) y después pasa a un tipo variable. Es la opción elegida por aquellas familias que prefieren tener más atada su economía en los primeros años tras la adquisición de la vivienda, en los que es previsible contar con menos fondos por el gasto que supone comprar una casa. Su ventaja: que nos permite organizar nuestra economía con garantías los primeros años. La desventaja: que no podemos aventurar cómo estará el Euríbor cuando comencemos a pagar nuestro interés variable, con el riesgo que ello supone.

Interés fijo o variable, ¿cuál es mejor?

Es el gran dilema de cualquier futuro propietario y es que no hay una respuesta universal para él. Actualmente podría parecer que la hipoteca a interés variable es la mejor opción. La caída de los tipos de interés a mínimos desde marzo de 2016 ha provocado que el Euríbor lleve desde entonces en cifras negativas permitiendo a las familias con hipotecas variables ahorrar unos euros en su recibo mensual. Los bancos dieron respuesta esta merma en sus ingresos promocionando las hipotecas a tipo fijo y recordando a sus clientes los estragos causados por el Euríbor allá por 2008 cuando llegó a situarse por encima del 5%. ¿Cuál escoger entonces? Pues todo dependerá de tu situación.

Una hipoteca a tipo fijo tiene el atractivo de dar estabilidad al pago de la cuota. No es de esperar que el Euríbor se mantenga por debajo del 0 muchos años más, y si tenemos en cuenta que una hipoteca se paga a 20 o 30 años, quizá a largo plazo sea sensato pensar en esta opción. Sin embargo, muchos expertos en economía señalan que mientras el Euríbor se mantenga por debajo del 2%, la hipoteca variable sigue siendo la mejor opción. ¡Piensa en todo el dinero que puedes ahorrar hasta que esto llegue a ocurrir! Para entonces podrías coger todos esos ahorros y amortizar una parte de tu hipoteca.

Valora bien todas las opciones antes de escoger una u otra y no pienses solo en lo que pagarás hoy, sino en lo que vas a pagar los próximos 20 años. Si tu prioridad es la seguridad, el tipo fijo es el estable. Si prefieres aminorar tu recibo por ahora y no te importa arriesgar, valora el interés variable. Siempre puedes, además, consultar con tu banco si podrías pasar de uno a otro interés cuando quisieras y en qué condiciones si fuese necesario.

Para escribir este artículo hemos visitado el post Interés de Wikipedia para encontrar documentación